San Enrique de Ossó y Cervello, 27 Enero

San Enrique de Ossó y Cervello
Presbítero.
Celebración: 27 de Enero.


Nace en Vinebre (Tarragona), localidad de Cataluña - España, el 16 de octubre de 1840.

Sus padres: Jaime Ossó y Micaela Cervelló. El 1854, queda huérfano de madre a los 14 años. Poco después Enrique se fuga al santuario de Montserrat, después de haber escrito varias cartas a sus familiares repletas de consejos teresianos.

La lectura de la Vida de Santa Teresa de Jesús le despertó la vocación sacerdotal.

Cursa sus estudios eclesiásticos en el seminario de Tortosa y Barcelona. En 1866 hace ejercicios espirituales, dirigidos por san Antonio María Claret, siendo ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1867 y casi inmediatamente sorprendido por la revolución política de 1868.

La reacción no se hace esperar, fundó varias Asociaciones: en 1870, la Asociación de la Purísima Concepción, para jóvenes campesinos; en 1873, la Asociación de Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa, para jóvenes; en 1876, la Hermandad Josefina, para hombres, y el Rebañito del Niño Jesús, para niños, convirtiéndose en el incansable apóstol de los niños con su labor catequética ya desde 1871; publica la hoja semanal El amigo del Pueblo, y da clases en el seminario diocesano.

Por estas fechas, Enrique, frecuenta el Desierto de las Palmas donde suele pasar sus vacaciones de verano y donde también redacta y escribe muchas páginas de la espiritualidad teresiana.

Siendo director espiritual de almas y a la luz de la doctrina teresiana, inspirador de movimientos seglares bajo la divisa del Evangelio, destaca entre sus fundaciones, la Archicofradía Teresiana (1873), que se extiende por toda España, y la Compañía de Santa Teresa (fundada el 23 de junio de 1876, y cuyas primeras ocho fundadoras emitieron sus votos religiosos el 1 de enero de 1879), instituto religioso femenino cuyos miembros tienen como objetivo la formación de la mujer en la escuela del Evangelio, siguiendo los ejemplos de la Santa de Avila.

Logra también, la fundación de un convento de carmelitas descalzas en Tortosa (1877). Pero no llegará a cuajar, a pesar de sus intentos, la Hermandad Teresiana Universal, y la promoción de Misioneros Teresianos.

Fue alegre, festivo y paciente. Apóstol de los nuevos tiempos con la predicación y con la pluma, encontramos entre sus obras, la revista Santa Teresa de Jesús, fundada en 1872, la publicación de El espíritu de Santa Teresa, en tres tomitos; en 1874, El cuarto de hora de oración, su obra de mayor éxito, y en 1882 se dedica a la reedición de La mujer grande, vida meditada de Santa Teresa de Jesús, que se debe al carmelita Manuel de Traggia (1807), en tres volúmenes.

Desde 1879 hasta 1886 tiene un largo pleito por la casa-colegio de Tortosa. Es obligado por los tribunales a derribar el edificio.



Tras un duro calvario de pruebas y padecimientos, muere repentinamente mientras hacía ejercicios espirituales, en el convento franciscano de Sancti Spiritus (Gilet-Valencia) el 27 de enero de 1896.


El 27 de enero de 1968, María Pilar Suárez Inclán, Superiora General de la Compañía de Santa Teresa, escribe al papa Pablo VI alegrándose del anuncio en orden a declarar a Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia: El fundador Enrique de Ossó y Cervelló, según el Card. Larraona, fue una versión masculina, una edición sacerdotal de la gran Doctora de Avila: sin duda inspirado por Dios captó la misión providencial de Sta. Teresa en la regeneración del mundo de su tiempo.

La expansión de la Compañía de Santa Teresa al momento de su muerte, ya estaba presente en España, Portugal, Africa y América.


El 14 de octubre de 1979 fue beatificado por Juan Pablo II. El 16 de junio de 1993 era canonizado en Madrid también por Juan Pablo II.

Oración: Oh Dios, que en San Enrique de Ossó, presbítero, has unido maravillosamente una oración continua con una actividad apostólica incansable: concédenos por su intercesión que, perseverando en el amor de Cristo, sirvamos a tu Iglesia con la palabra y las obras. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.



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